Gante
Martes 14/04/2009 llegamos a Gante. Ciudad majestuosa de Bélgica, puede que menos conocida que Brujas o Bruselas, pero sin duda merece la pena pasar un día allí. En el S. XVI Gante fue, después de París, la ciudad más grande de Europa al norte de los Alpes. Actualmente, puede sentirse orgullosa por ser la ciudad flamenca con mayor número de edificios históricos, una intensa vida cultural y una situación privilegiada, entre Brujas y Bruselas, a 50 Km de cada una de ellas.
Nos levantamos temprano y cogimos el tren de Bruselas sobre las 10 de la mañana pero es que los cercanías en Bélgica son fantásticos y cada diez minutos tienes uno. Tardamos sólo media hora en el trayecto y disfrutamos del paisaje mientras reíamos y comentábamos anécdotas de los días que ya llevábamos en nuestra ruta particular de Semana Santa.
Una vez llegamos a Gante la nómada dijo claramente lo que yo también pensaba “¡Estamos otra vez en Ámsterdam!”. El contraste de Gante con Bruselas es impresionante. Pasamos dos días en Ámsterdam una ciudad marcada por sus canales, tranvías y bicis y otros dos días en Bruselas ciudad que no tiene nada de esto. Para nosotros Bélgica era Bruselas y cuando llegamos a Gante nos sorprendió que la estación estuviese llena de bicicletas y líneas de tranvías, así como los canales que inundan la ciudad. Sin duda se parecía mucho más a Ámsterdam que a lo que habíamos visto hasta ahora en Bélgica.
Llegamos al hotel y dejamos las cosas rápidamente en la habitación dispuestos a recorrer todo Gante caminando, sólo teníamos un día ya que al día siguiente tocaba Brujas y había que aprovechar.
Salimos en dirección al centro, cruzamos canales y nos quedamos boquiabiertos cuando vimos desde castillos medievales como Gravensteen (Castillo de los Condes) y Geerard de Duvel Steen (Castillo de Gerardo el Diablo) hasta iglesias góticas Catedral de San Bavón, o Sint Baaf en neerlandés, pasando por el Belfort (torre campanario de 95 m de altura), Saint Michels, Saint Jacobs o por numerosas plazas y parques.
Comimos unos bocadillos que nos habíamos preparado la noche anterior en una plaza de gante en la que estaban haciendo obras, como unos obreros sentados encima de unos ladrillos y seguimos paseando sin rumbo por la ciudad. Llegados a un punto en que estábamos completamente perdidos y atónitos con la majestuosidad de Gante llegamos a una zona más residencial a las afueras era fabuloso. Allí vimos un bar con terraza y como hacía un sol fantástico decidimos sentarnos un momento y tomar una cerveza. Quien nos iba a decir que lo que parecía un bar muy normal era un lugar sensacional con mesas de billar i un ambiente americano i camareros simpatiquísimos, lo pasamos muy bien y aunque no era el típico bar de Bélgica era muy recomendable. Tomamos una “Westmalle Double” (“good choice” según el camarero) y una “Ciney Bruin”, como ya he dicho en más de una ocasión a la nómada le gustan más las cervezas negras.
Después de esto seguimos pasando por la ciudad, compramos unas postales, nos sentamos a tomar el sol y descansar cerca de un canal, tomamos infinidad de fotos y habida cuenta que seguíamos en Bélgica y hacía un calor increíble antes de volver al hotel paramos en una terraza del centro a tomar otras dos cervezas bien frías, yo seguí en mi estricta línea belga con una “Palm” (normalita pero bastante aceptable y muy fría que entraba sensacional) la nómada estando en Bélgica se tomó la licencia de pedir una “Carlsberg” de tirador, bueno lo acepté porque también tenemos que ir a Dinamarca un día de estos y está bien hacerse a la idea de lo que nos ofrecerán ciudades como Copenhague.
Después de este descanso y de acordar masajes respectivos a la llegada al hotel, fuimos a comprar nuestra cena alternativa habitual que esta vez nos quedó impresionante y el desayuno del día siguiente. Y poco a poco caminando llegamos al hotel cuando ya era casi de noche. Ducha, cena, masaje y a dormir que al día siguiente tocaba Brujas “la Venecia del norte” y había que estar descansados para el acontecimiento.












