Fin de semana en Londres
El fin de semana pasado estuvimos en Londres, de hecho, alargamos hasta el lunes así que tuvimos un fin de semana un poquito más largo ;)
Tres días en Londres dan para mucho, y al mismo tiempo te quedan muchas cosas para hacer (¡como en muchas ciudades!), pero volvemos con la sensación de haber aprovechado bien el tiempo.

Fin de semana en Londres
El sábado madrugamos de verdad y antes de las 5 de la mañana estábamos en el taxi de camino al aeropuerto del Prat (el transporte al aeropuerto a horas intempestivas está muy mal resuelto…). Una vez en nuestra terminal desayunamos tranquilamente mientras esperábamos que algún café abriera para poder empezar a despertarnos. El vuelo salió puntual, así que a las 9 y poco estábamos en el aeropuerto de Heathrow. Poco más tarde, comprábamos billetes de un día para el metro (£7,5 para el billete de tres zonas). Después de cambiar de línea debido a las obras, llegamos a Queensway, la parada de metro más cercana a nuestro apartamento. Llegamos tan pronto que todavía no podíamos hacer el check-in, así que decidimos ir a dar una vuelta al Portobello Market de Notting Hill, ¡lleno a rebentar un sábado por la mañana! Eso sí, aprovechamos para comprar algo de fruta y tomar algo después de comernos los bocadillos hechos en casa.
Tras dejar las mochilas en el apartamento, fuimos directos hacia el Buckingham Palace, desde donde caminamos hacia la abadía de Westminster y el Big Ben. Luego nos acercamos al The Household Cavalry Museum, pasando por Downing Street (donde se encuentra la residencia del Primer Ministro de Reino Unido). Ya eran casi las 7 cuando decidimos ir a tomar una cerveza al The Salisbury Pub, después de pasar por Trafalgar Square. Muy cansados después de todo el día, volvimos al apartamento para cenar unas “beans” con un pan de aceitunas bastante bueno.
Nuestro segundo día en Londres empezó pronto: a las 10 teníamos entradas para subir al London Eye y nos queríamos evitar largas colas, así que llegamos antes de tiempo y fue llegar y subir. Las vistas desde arriba son impresionantes, y comprando el billete por internet nos pudimos ahorrar un 20% (nos salió por £14.30 cada uno). Cuando volvimos a pisar tierra firme, ya íbamos con la idea de ir a la Tate Modern, pasando antes a hacer un café y un Bombay Chai Tea en el Del Aziz. Llegó la hora de comer y decidimos ir a una pizzeria para luego ir directos al British Museum. Allá decidimos pagar por la audioguía (£4), que facilita mucho la visita del museo. Nos faltó tiempo para poder ver todo lo que queríamos, ¡así que seguro que volveremos! Al salir del museo estaba lloviendo y nos refugiamos un rato en el Starbucks que hay justo delante. Un rato más tarde salíamos en dirección al London Bridge y el Tower Bridge. Se hacía de noche y queríamos ir a cenar a un restaurante Malasio muy recomendado que estaba cerca del apartamento, pero cuando llegamos estaba lleno y la espera era de más de una hora, así que al final nos decidimos por un Taiwanés que nos encantó. ¡Comimos unos fideos y unos “Siu Long Bao” buenísimos! El restaurante se llama Leong’s Legends y el precio es muy bueno para ser Londres, nuestra cena nos salió por unos £23 y no nos quedamos con hambre precisamente.
El lunes era nuestro último día en la capital inglesa y el tiempo acompañaba, por eso era el día perfecto para nuestro plan: visitar el Museo de Historia Natural e ir a comernos nuestros bocadillos “hand-made” en un banco de Hyde Park, antes de dar el paseo hasta el apartamento para recoger las mochilas y tomar el tren express hacia Stansted Airport (un poco caro, £38 los dos). El vuelo de vuelta se retrasó una hora y la espera en Stansted Airport se nos hizo un poco larga, ¡pero podría haver sido peor!
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